A mi padre

He estado dándole vueltas de cómo poder sacarme este sufrimiento interior por la pérdida de un ser querido y no haberle agradecido todo lo que ha hecho por mí. He creído oportuno que una manera puede ser la de escribir unas palabras en esta web.

Hace unos días me dejaste, para siempre, sin decir nada, sin una despedida, sin un atisbo de que podía o iba a ocurrir algo, sin una premonición, sin una espera anunciada, así, sin más.

Desde hace ya bastante tiempo, pensaba darte un gran abrazo y expresarte y decirte lo muy agradecido que estoy por todo lo que has hecho por mí. No me has dado tiempo, o mejor dicho, he cometido el error de pensar que tenía todo el tiempo del mundo. Pero, como casi siempre ocurre, estamos tan inmersos en nuestras cosas, en nuestro día a día, tan acostumbrados a que nuestros padres estén siempre atentos a nuestras necesidades y satisfacerlas en la medida de lo posible que, lo vemos como algo muy normal y no le damos importancia a todo lo que hacen por nosotros.

Desde aquí, darte las gracias por lo mucho que me has dado, sin ningún malhumor, sin ninguna negativa, sin esperar nada a cambio, simplemente porque me querías y necesitabas verme bien y feliz. Gracias por estar siempre ahí, por tu apoyo, por tu compañía, por tu paciencia, por tu total entrega, por tu generosidad, por tu amor. Sé que has dado y hecho todo lo que has podido por mí. Decirte que, en el lugar en el que te encuentres ahora, estés tranquilo y en paz porque has hecho todo lo que ha estado en tus manos. Estoy muy agradecido y orgulloso de ti.

Es precisamente ahora, que ya no te tengo a mi lado y, después de largas reflexiones y de muchos comentarios con otros familiares, amigos, conocidos y personas que se han cruzado en tu camino, cuando veo claramente la increíble persona que has llegado a ser, y lo mucho que has aportado a todas las personas de tu alrededor.

Justo ahora, que hace poco tiempo que acabo de terminar Líder Total, veo claramente que eres un gran ejemplo de todo lo que hay que hacer para llegar a ser un líder en la vida personal y profesional y alcanzar la grandeza. Has vivido con un gran amor a todo lo que hacías, con entusiasmo y pasión, dando lo mejor que podías, con gran generosidad, has sido perseverante en todas tus acciones, has intentando hacer el bien y hacer sonreír, con tu gran sentido del humor, a todos los que se han cruzado en tu camino. Eso es grandeza. Has conseguido ser grande. Deseo tener la lucidez necesaria para seguir tus pasos, y espero que, desde donde estés, me eches una mano.

Te quiero papá, gracias.

He tenido mucha suerte de tenerte como padre.

Os animo a que no perdías más tiempo e id corriendo a darle un gran abrazo a aquellas personas que más queréis y decirles lo mucho que significan para vosotros. El tiempo está en marcha y no espera a nadie. No sabemos cuándo será el final de cada uno de nosotros, por ello, no debes dejar pasar cada oportunidad que tengas en dar las gracias, abrazar o dar un beso a todas aquellas personas que signifiquen algo para ti. No lo olvides nunca, si actúas de esta manera, cuando te deje alguna persona querida, no te quedarás con el remordimiento y sufrimiento de no haberle dicho lo que significaba para ti.

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2 comentarios en “A mi padre

  1. Es verdad q cuando la vida nos arrebata a nuestros seres queridos tan bruscamente, nos sentimos desolados, por todo lo q no dijimos, lo q no hicimos, pensando que tal vez ellos no llegaron a entender lo que significaban para nosotros. Pero como padres que también somos, poco a poco y con el tiempo cuando pasa el dolor más agudo que te taladra el corazón, nos damos cuenta de que nosotros también somos conscientes de lo que nos quieren y nos necesitan nuestros propios hijos sin necesidad de q nos lo repitan. Así q animo amigo tu padre sabia perfectamente que clase de persona tenía a su lado, sin necesidad de q se lo dijeses, porque nuestro mayor fruto y logró en esta vida son nuestros propios hijos y cada uno de nosotros nos vemos reflejados en ellos y eso es lo q nos hace sentirnos mas orgullosos de nosotros mismos. El dolor se atenúa poco a poco, pero su presencia permanece a nuestro lado para siempre.

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